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26 07 2017
 
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ESTUDIO

Explican el mecanismo por el que es posible adelgazar sin dejar de comer

Un equipo gallego demuestra que el hipotálamo regula las grasas en el hígado.

R.Romar vía lavozdeasturias.es | Burgosnoticias.com
11/07/2017
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Foto vía Wikipedia

La obesidad empieza en el cerebro. No en el sentido figurado, sino en el real. Los investigadores hace ya tiempo que han demostrado que es el hipotálamo el que regula el estado energético del organismo. Y hace también algunos años que se ha identificado, incluso en adultos, la existencia de grasa parda, la auténtica estufa natural que quema los lípidos para transformarlos en calor, a diferencia de la blanca, que se acumula en los tejidos. La pregunta, entonces, era inevitable. ¿Cómo se puede estimular esta grasa buena para, por ejemplo, adelgazar sin dejar de comer o sin someterse a estrictas dietas?

La respuesta tenía que esconderse en el hipotálamo. Y así es. La primera aproximación a esta respuesta la ofreció el pasado año el grupo NeurObesidad de la Universidade de Santiago, que identificó una proteína que reduce el estrés del retículo endoplásmico, una alteración que se produce en esta parte del cerebro cuando una persona tiene sobrepeso. ¿La consecuencia? La grasa blanca puede tranformarse en parda. Ahora el mismo equipo ha cerrado el círculo y ha descrito, por primera vez, todo el mecanismo molecular que explica científicamente que es posible perder peso sin variar la ingesta calórica.

La clave está en la acción de las hormonas tiroideas sobre el hipotálamo. Cuando actúan directamente sobre esta zona promueven la promoción de grasas en el hígado, lípidos que son enviados a través de la circulación sanguínea al tejido adiposo pardo, donde se queman para aumentar el gasto calórico. La investigación, que tiene como principales autoras a Noelia Martínez Sánchez y a Patricia Seoane Collazo, se publica en la revista Cell Metabolism.

Este proceso ocurre en el hipotálamo, pero es desencadenado por un grupo especial y reducido de neuronas sobre las que recae todo el protagonismo. Pero existe otro actor principal en la historia: la proteína AMPK. Es la que, de alguna forma, modula la acción de este pequeño grupo de células cerebrales. Si la actividad de la proteína se reduce o si directamente se inhibe aumenta la producción de grasas en el hígado y su envío al tejido adiposo pardo.

Ratones modificados

El equipo no solo identificó el nuevo mecanismo, sino que probó en ratones que aquellos a los que se les había eliminado la proteína, mediante manipulación genética, presentaban un menor peso, lo que se relacionó con una mayor activación de la grasa parda, ya que comían lo mismo que los demás incluidos en el estudio.

De principio, lo que se ha observado es que las personas con una mayor producción de hormonas tiroideas tienden a ser más delgadas, por el mecanismo antes descrito. En este contexto podría sugerirse que la adicción de este tipo de hormonas podría convertirse en un futuro tratamiento antiobesidad. Pero la realidad es otra. "No se podría tratar a la gente de este modo, porque un exceso de hormonas tiroideas tiene efectos secundarios", explica Patricia Seoane Collazo, una de las dos investigadoras principales de un estudio coordinado por Miguel López.

La alternativa pasa por dirigir un fármaco capaz de modular la actividad de la proteína AMPK. Y por aquí es, precisamente, hacia donde debe dirigirse la estrategia terapéutica para conseguir un medicamento que permita adelgazar sin dejar de comer. Pero no será algo que se consiga a corto plazo. La principal dificultad, al igual que ocurre con otras sustancias activas que tienen que llegar al cerebro, lo constituye la barrera hematoencefálica. "Ahora mismo -apunta Seoane- no tenemos nada que nos permita llegar al hipotálamo, y mucho menos las zonas específicas donde actúan las neuronas que nos interesan". Sí existen alternativas que ensayan laboratorios de todo el mundo, como las nanopartículas, aunque habrá que esperar. Seoane, sin embargo, es optimista. "Yo pienso que, con tiempo, si será algo factible".

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