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Asociación DUAL alerta del “elevado riesgo” de las fiestas populares en el consumo de alcohol adolescente

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eldiariocantabria.es

"El contexto de las fiestas populares de verano es uno de los momentos críticos de inicio de consumo de alcohol en menores de edad", explica Raúl Izquierdo, psicólogo y director técnico de la Asociación DUAL. "Se da la paradoja de que los padres en lugar de desplegar mayor control sobre sus hijos se muestras más laxos como referentes de autoridad", indica el psicólogo.

burgosnoticias.com  | 15/08/2019 - 12:12h.

Agosto, casi toda España está de celebración: fiestas patronales, romerías, verbenas, eventos lúdicos de todo tipo. Sin embargo, es la época del año en la que se presenta un "mayor riesgo" para el inicio temprano en el consumo de alcohol en menores y en ocasiones la sociedad, padres incluidos, no son conscientes. Así lo asegura Raúl Izquierdo, psicólogo y director técnico de Asociación DUAL que en colaboración con el Plan Nacional sobre Drogas lanza anualmente una campaña para prevenir el inicio en el alcohol de menores de edad.

No solo hay riesgo de inicio en el alcohol, también de reincidencia. "De unas vacaciones a otras, los menores han crecido, algunos de ellos han incorporado nuevas experiencias y hábitos de diversión que van a imponer como novedosos y vanguardistas entre su grupo de iguales", señala el psicólogo.

"Las fiestas populares de verano, en especial las del 15 de agosto donde casi 1200 localidades están de celebración, representan el mayor riesgo de inicio de consumo de alcohol de los adolescentes, más que las Navidades", explica Raúl.

El peligro del puente de agosto

En concreto las fiestas del puente de agosto aglutinan "numerosos factores" para configurarse como un "momento crítico", apunta Raúl.  Se trata de un puente con celebraciones patronales en el pueblo de la familia donde "suele producirse una segregación por grupos de edad".

Representa además el encadenamiento de varios días de fiesta consecutivos en un "ambiente de relajación vacacional generalizada que afecta a padres, menores e incluso a las autoridades locales de algunas poblaciones pequeñas", destaca.

"Los mayores realizan celebraciones con sus grupos de referencia y los menores con otros iguales, en el propio contexto pero en espacios diferenciados, lo que genera una falsas sensación de control y seguridad en el adulto", especifica.

En muchos casos la participación en la ingesta alcohólica se realiza a modo de "juego competitivo bajo el ingenuo lema lúdico: cuánto más y más pronto bebas, mejor", destaca. Además, el consumo es generalizado, "apenas hay otros menores que participen en la dinámica del grupo desde la abstinencia al alcohol", añade.

El papel de los padres

Según el director técnico de DUAL, en estas celebraciones se da un pacto colectivo de secreto sobre lo sucedido lo que implica "la quiebra de confianza y la erosión de la comunicación con los padres".

Además, durante las fiestas populares se da una "paradoja". "El momento en el que los padres deberían desplegar mayor control y supervisión sobre sus hijos es en el que más laxos se muestran como referentes de autoridad", advierte Raúl Izquierdo.

Es frecuente que los propios padres reciban presión de otros adultos.  La delegación del control de los padres a otro miembro del grupo, tal vez un familiar, que también es menor se hace de "forma pública e incontestable".  "Déjale, si va con mi hijo, que es muy responsable, es una cantinela muy común en estos contextos", apunta Raúl.

Anticiparse a los riesgos

Por ello, el psicólogo recomienda a los padres anticiparse a lo que va a suceder. "Es necesario advertir previamente a los hijos menores sobre los riegos de beber, explicarles a qué presiones se van a someter y aconsejarles cómo soportarlas", sugiere. "Los padres deben explicar a sus hijos que el objetivo de la celebración de una fiesta no es beber", aclara.

Uno de los consejos para los padres es limitar la cantidad de dinero que se da al menor junto con la imposición de una hora límite de llegada a casa o de retorno a la supervisión paterna. "Puede ser buena idea programar encuentros periódicos intermedios te quiero ver cada hora aquí, te acercas y luego, si todo está bien, te puedes volver a ir o me haces una videollamada, que yo te vea", propone el psicólogo.

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