El agradable olor del cadáver de Alfonso VIII, el de Las Navas

burgosnoticias.com  | 14/07/2018 - 09:50h.

Este rey falleció poco después de la victoria de las Navas de Tolosa, por una enfermedad que contrajo cuando se dirigía a Portugal. El cadáver del monarca fue depositado en una capilla privada hasta que Fernando III, cumpliendo la voluntad del difunto ordenó su traslado al monasterio de Las Huelgas. Cuentan las crónicas que el cadáver llegó no sólo incorrupto, sino despidiendo una muy agradable fragancia. Cuando el entonces obispo de Osma, por encargo de Felipe II, visitó Las Huelgas en 1587 se acercó al sepulcro de Alfonso VIII y notó también un suavísimo olor que de él se desprendía.

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