OPINIÓN

Tarta es a tartazo como torta a tortazo

tarta
Foto|Ricardo Ordóñez

Siguen los espectáculos bochornosos en la celebración del Octavo Centenario de la Catedral de Burgos. Lo de Tamara Falcó clama al cielo y nunca mejor dicho, aunque para vergüenza las 8.000 raciones de tarta que acabaron en la basura por la incompetencia y prepotencia de Méndez Pozo.

Juan V. Velasco | 23/07/2021 - 19:19h.

La historia de este miércoles 21 de julio, al respecto, se abre cuando a las 9 de la mañana, el alcalde de la ciudad, Daniel de la Rosa en declaraciones en exclusiva y primicia anuncia en los micrófonos de Radio Arlanzón que por "las actuales condiciones sanitarias no habrá reparto de la tarta entre los burgaleses".

Recordar que Burgos sigue siendo la capital española con el índice más alto de contagios superándose los 2.000 casos a 14 días, aunque no por ello se suspendieron los días anteriores los actos que se desarrollaron en diferentes lugares de la ciudad, algo que sigo esperando alguien me lo aclare, empezando por Mañueco y siguiendo por Igea, Casado, Ibáñez y hasta De la Rosa.

Desde el momento en el que se conoce lo manifestado por el alcalde se suceden "las presiones" ya habituales desde la Fundación VIII Centenario para que si pueda haber reparto. Finalmente, por primera vez y con buen criterio, nuestros políticos no se arrodillan ante Méndez y manteniéndose firmes no permiten el prometido reparto de tartas, en el que a buen seguro habría tortas por ocupar un sitio privilegiado.

Los maestros pasteleros siguen con su trabajo en los obradores y no conocen hasta cerca de las tres de la tarde, por boca de la Fundación que no habrá reparto de las raciones.

Desde fechas anteriores, los pasteleros recomendaron que para evitar que el sol, como así ocurrió, pudiera estropear el producto, era mejor que el evento se celebrara a partir de las 22,30 horas, por aquello de que la temperatura sería más fresca que a las 18,30 h., aunque Méndez dijo que no porque desde las 20.15 h., había actuación de los Niños Cantores de Viena en el Altar Mayor de la Catedral y no le venía bien el cambio.

También los pasteleros para combatir el sol sobre la repostería solicitaron una carpa, a lo que Méndez e Iceta se negaron porque iba a deslucir la imagen de la Seo y lo principal era: 'la foto de ellos y su Catedral'.

Llegados a este punto, hubo corte de la tarta, niños para la decoración y lo principal: la foto, que seguro es lo único que buscaban.
Como la tarta ya no estaba para consumirse sin que pudiera pasar algo grave, y aunque el Arzobispo habló de llevar raciones a monasterios y residencias de ancianos se optó por llamar a Semat y que el servicio de limpieza la tirara en el vertedero de basuras, cosa que así sucedió.

Se preguntarán Vds. sobre las raciones que si saborearon, Méndez, Iceta, los niños del decorado, la Policía Local o los miembros de Protección Civil allí presentes. La respuesta es que comieron las raciones de reserva que por si eran necesarias estaban guardadas y refrigeradas. Así que no hubo ni empacho ni intoxicación alimentaria alguna.

Desconozco el montante económico de la 'operación tarta', como desconozco de momento el destino y reparto del dinero que maneja la Fundación, aunque al tratarse de fondos públicos (lo último, 102.000 euros de la Junta de CyL ) espero que más pronto que tarde nos digan gastos y adjudicatarios de los mismos.

Lo que nadie me va a prohibir es a denunciar, inicialmente porque pienso seguir con ello, los manejos y decisiones adoptadas por la Fundación, es decir por su vicepresidente, en la mayoría de las actividades desarrolladas o que irán a celebrarse próximamente como es por ejemplo la Vuelta Ciclista a España, donde seguro que Méndez es capaz, junto al Papamoscas de dar los tiempos para la salida de cada ciclista desde la fachada de Santa María en la contrarreloj inicial, con tal de lavar su imagen, lo que sea.

Y que nuestros políticos no tengan duda de que seguiré opinando y escribiendo que ellos son los verdaderos responsables de lo que está haciendo a su antojo el vicepresidente de la Fundación, ya que por cobardía y miedo no se atreven a matizarle lo más mínimo en sus decisiones, la mayoría arbitrarias y muchas interesadas.

Hoy es el principio, y hasta el final, hay mucho que denunciar.

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