UNIVERSIDAD

El Consejo de Gobierno de la Universidad de Burgos aprueba el Plan Docente para el curso 2020/2021

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De mantenerse la actual situación epidemiológica y mientras no exista vacuna o tratamiento eficaz contra la COVID-19, la Universidad de Burgos iniciará el curso 20/21 con un modelo de enseñanza combinada que prioriza la presencialidad, garantizando las medidas de seguridad sanitaria.

burgosnoticias.com  | 12/06/2020 - 16:42h.

El Consejo de Gobierno de la Universidad de Burgos ha aprobado hoy en sesión ordinaria celebrada, como las dos últimas, de manera telemática, el Plan Docente para el curso 2020/2021 ante la pandemia COVID-19.

En línea con las recomendaciones del Ministerio de Universidades para una "presencialidad adaptada" en el próximo curso, la Universidad de Burgos plantea un modelo de docencia presencial segura que pueda adaptarse a los distintos escenarios que se planteen en función de las circunstancias futuras y que prioriza las seguridad sanitaria y la salud de todos los miembros de la comunidad universitaria sobre cualquier otra consideración.

Dicho plan prioriza la presencialidad, esencia de la enseñanza universitaria, y se basa en los criterios de garantizar la continuidad de las actividades académicas con calidad y rigor, aportar transparencia y claridad en la información al estudiantado y resultar reversible y flexible, permitiendo que la enseñanza se adapte a las diferentes condiciones sanitarias que puedan darse en función de la evolución de la pandemia. La UBU defiende como básico el modelo de universidad presencial, dando máxima importancia a la interacción entre profesorado y estudiantado, que contribuye a la formación del estudiante y al aprendizaje colaborativo en convivencia con profesores y compañeros. Además, la formación universitaria presencial se complementa con las actividades culturales y el deporte.

Así, el Plan Docente para el curso 2020/2021 establece tres escenarios posibles, en función de la situación sanitaria. Un primer escenario, similar al existente antes de la pandemia, un segundo de enseñanza combinada (presencial y telemática) que será aplicable cuando el número de estudiantes sobrepase la relación entre el aforo permitido, la disponibilidad de plantilla docente que permita el desdoblamiento de cursos o si las autoridades sanitarias establecen aislamientos selectivos. Por último, el Plan Docente de la UBU contempla un tercer escenario, que sólo entraría en vigor si las autoridades sanitarias imponen nuevas limitaciones severas de movilidad o medidas de confinamiento masivo de la población como consecuencia de un rebrote de la pandemia.

No obstante, a tenor de la actual situación epidemiológica y de la previsible evolución de la crisis sanitaria, la Universidad de Burgos considera que, mientras no exista vacuna o tratamiento eficaz contra la COVID-19,  es el modelo de enseñanza combinada, el que tiene mayor probabilidad de establecerse en el inicio del próximo curso, que comenzará el día 24 de septiembre de 2020 y finalizará el 30 de junio, según el calendario aprobado también hoy por el Consejo de Gobierno.

La docencia presencial se utilizará preferentemente para prácticas y otras actividades que se consideren necesarias, tales como las pruebas de evaluación, reduciéndose el coeficiente de presencialidad únicamente en aquellas asignaturas que, debido a limitaciones de aforo o de otro tipo, así lo requieran. Cuando, por razón de dichas limitaciones, la presencialidad del 100% de los alumnos no sea posible, las actividades formativas se desarrollarán simultáneamente en tiempo real mediante streaming, con presencia de estudiantes en el aula y con otros en sus domicilios de forma remota. En este caso se establece la presencia del profesorado en las instalaciones de la UBU durante el horario de clases y tutorías asignadas, con objeto de que los alumnos puedan seguir de manera ordenada la docencia. Serán los centros los encargados de organizar la docencia, de tal manera que el alumnado pueda conocer previa y fácilmente dónde y cuándo recibirán sus clases.

En previsión de que algún alumno pueda encontrarse con problemas para el seguimiento de su docencia en este sistema mixto, el rector Manuel Pérez Mateos ha anunciado que se abrirá una línea de ayuda destinada a dotar a los estudiantes de la UBU, que no dispongan de recursos tecnológicos, de los mismos, de cara al próximo curso académico, en la línea de las medidas tomadas a tal efecto durante el segundo semestre del actual curso.

Por otra parte, el Consejo de Gobierno de la Universidad de Burgos ha aprobado el Programa UBU-Refugio, destinado a ayudar a personas con la condición de refugiado político, proporcionándolas un programa específico de acogida que permita su acceso a estudios universitarios y a programas de empleo, fomentando al tiempo la solidaridad de la comunidad universitaria con este colectivo al ser uno de los compromisos universitarios adquiridos por la Conferencia de Rectores que en la asamblea del 7 de septiembre de 2015 acordó facilitar el acceso a estudiantes refugiados que sean estudiantes universitarios en su país de origen y promover acciones de voluntariado en colaboración con otras administraciones y agentes más relacionados con este drama social.

El Centro de Cooperación subraya, entre otras dificultades, los problemas que tienen estas personas para la homologación de títulos, falta de programas formación y la falta de protocolos de admisión y programas de becas y ayudas.

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