BURGOS

Los burgaleses debemos querernos mucho más

yo corazon burgos

Los burgaleses, muy a menudo, desconocemos las cosas buenas de Burgos, e incluso aquellas que más que buenas son sobresalientes. A veces, más que desconocer, es que no apreciamos, no valoramos o hacemos como que nos da igual.

burgosnoticias.com  | 18/07/2020 - 11:16h.

Los burgaleses, muy a menudo, desconocemos las cosas buenas de Burgos, e incluso aquellas que más que buenas son sobresalientes. A veces, más que desconocer, es que no apreciamos, no valoramos o hacemos como que nos da igual.

Otros, sin embargo, se aprovechan en su beneficio de esa apatía nuestra que nos muestra tan secos y que nos hace parecer vacas con la boca abierta viendo pasar el tren.

Asi, aquí, muchos no saben que los burgaleses nos situamos en el podium de los españoles que más años viven, quizás porque según estadísticas de la AEMET nuestra capital es la más fría o porque según datos de investigaciones nuestra población es la menos obesa del país, es decir, la más flaca. O quizás también ayude el hecho de que según numerosas investigaciones el agua de nuestra capital sea el de mejor calidad de España.

Muy poca gente sabe aquí que el porcentaje de ciudadanos que se dedica a la industria en la aglomeración de la capital burgalesa es el mayor entre todas las capitales de provincia españolas, y entre los grandes municipios únicamente Almusafes ( donde está la Ford ) nos gana.

Y si miramos a nivel de provincias solamente Álava, y por muy poco, nos adelanta en ese ranking de la industrialización. El nivel de vida de nuestra provincia según un estudio de la comisión europea de hace cinco años superaba con creces a la media española, estaba por encima de la mayoría de los países europeos y al mismo nivel del Reino Unido, exceptuando Londres.

Igualmente, estudios de hace unos pocos años situaban a la renta per cápita de nuestra capital en la tercera posición del país, sólo por detrás de Madrid y Barcelona. Y estudios del año pasado sitúan los ingresos del área metropolitana de nuestra ciudad en la sexta posición a nivel nacional.

Cuando se habla de paro siempre estamos entre las provincias con menor porcentaje y si hablamos del ahorro ahí solemos ser líderes junto con los sorianos.

En el tema de la educación, ya hace 100 años las provincias de Castilla la Vieja y la de Álava eran con gran diferencia donde menos analfabetos había.

Y en materia de altruismo y religiosidad somos, con Navarra, la provincia con mayor número de misioneros por el mundo.

Nuestra capital es la más arbolada del país y nuestra provincia una de las más variadas y una de las más ricas en patrimonio de toda España.

Sin embargo, muy pocos saben aquí que la Peña Amaya fue la capital de Cantabria, o de los cántabros, y casi nadie ha oído hablar de la existencia y de la importancia de nuestro Consulado del Mar.

Asumimos con total tranquilidad que a territorios muy cercanos se les considere históricos pero no a Castilla. O que de aquellos mismos territorios se diga que tienen lengua propia pero ninguno aquí reclamamos semejante estatus para nuestra tierra.

Así mismo, permitimos impasibles que los riojanos se arroguen en exclusiva el origen de nuestra lengua Castellana o que los cántabros se vanaglorien de aquella resistencia ante los romanos que sin embargo tuvo lugar en buena parte del noroeste de nuestra provincia.

Y es que a historia no nos gana nadie. Y de prehistoria ni hablemos.

Tenemos desconocimiento, mucha desidia y mucho complejo.

Y algo parecido ocurre con esas galerías acristaladas de las casas a las que llamamos miradores. Cuando uno entra en Burgos desde tierras más meridionales enseguida se da cuenta de que sí, de que está en Castilla, pero de que ya empieza a estar en el Norte. Cierto pijerío, cierta sobriedad, ese " vamos de vinos " más que el vamos de cañas... El ancla del Consulado, el cartel de la Facultad de Teología del Norte y esos falsos plátanos, o plátanos orientales, enlazados a lo largo del río que parecen bailar una sardana o una rueda chospona.

Pero sobre todo son esos hermosos y blancos miradores de madera que nos hermanan con ciudades como Vitoria, Santander, La Coruña... y que nos traen ensoñaciones brumosas de los mares que perdimos.

Debemos querernos mucho más.

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