OPINIÓN

San Juan de Dios, quien enreda

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La opinión que tienen los burgaleses sobre la sanidad es como la guerra, que cada uno habla de ella según le ha ido en ella. Pero en esta complicada cuestión se ha mezclado el futuro de San Juan de Dios. Los trabajadores, parientes o amigos, andan preocupados y convendría aclarar algunas cuestiones.

Octavio Granado | 18/06/2021 - 13:50h.

Una, que la situación de un hospital es responsabilidad de todas las personas que intervienen en la gestión, sea HUBU o San Juan de Dios, y casi nunca son consecuencia de cuestiones cercanas en el tiempo. San Juan de Dios lleva muchos años con bastantes problemas financieros y de otro tipo. Es curioso que ahora, que el barómetro de reputación sanitaria ha descubierto que el público no valora bien al HUBU, se considera que los problemas de ambos centros son derivados de  la actuación de la gerencia del HUBU, que lleva menos de dos años. El hecho de que el hospital tenga una construcción propiedad de una empresa privada hace que mucha gente, solo por esto, lo valore peor. Y puestos a asignar responsabilidades, cabría decir que jefes de servicio con amplios periodos de ejercicio algo tendrán que ver con la reputación del hospital.

En el batiburrillo de quejas y acusaciones, que una Junta Técnico Asistencial no hubiera renovado su representación en el periodo de mandato estipulado no fue óbice para silencios ante  ceses anteriores, pero sí puede utilizarse como argumento de litigante ante los últimos ceses. Por lo visto hay jefes de servicio de primera y de segunda, y lo mismo sucede con los ciudadanos. Los que se han quejado de problemas de atención sin recibir ningún apoyo de los órganos corporativos de los médicos son sin duda de segunda. Claro que el número de compañeros de golf que tiene cualquiera es un número limitado.

En cuanto a la reputación de San Juan de Dios, el número de pacientes y familiares que manifiestan su preferencia por no ser atendidos en San Juan de Dios es alto, y según algunas fuentes sigue creciendo. Yo opino que la Consejería de Sanidad de la Junta debería hablar menos, reabrir el antiguo hospital provincial e intentar gestionar con medios públicos algunos servicios que se prestan desde la iniciativa privada. Y que entre dicha Consejería y la de Familia e Igualdad de Oportunidades deberían buscar una alternativa para San Juan de Dios que mantuviera los puestos de trabajo, mejorara el conjunto de la sanidad burgalesa y aprovechara las fortalezas que al lado de sus debilidades tiene el centro. Lo que no es sinónimo, sino antónimo de dejar todo como está. Y lamento que este artículo esté algo enredado, pero quien ha mezclado la reputación del Hospital, el Colegio de Médicos, los jefes de servicio, la Junta Técnico Asistencial que no se renueva por miedo o escasa utilidad, los galardones de la Consejera y si el director del HUBU es un malvado anticlerical que quiere acabar con la Orden Hospitalaria, no es este artículo, sino el publicado el día 14.

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