ANIMALES

¿Atacan los buitres al ganado vivo?

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Miguel Rouco. Fuente: salamanca24horas.com

Manuel Aguilera, ornitólogo: "Nunca, su función es limpiar, no matar".

Rosa M. Fernández | salamanca24horas.com | 09/08/2020 - 13:12h.

Cada vez que regresa a la actualidad la muerte de animales -vacas recién paridas o terneros- por el ataque de bandadas de carroñeras se repite la pregunta. ¿Comen los buitres ganado vivo? La respuesta es diferente dependiendo de quién lo haga. Para unos, no, nunca. Para otros, sí, por falta de muladares. Según los datos del Servicio Territorial de Medio Ambiente, las carroñeras protagonizaron el pasado año 21 ataques a ganado vivo en la cabaña ganadera de Salamanca; otros 19 entre enero y julio de este año.

La crisis de las 'vacas locas' supuso un antes y un después y un rotundo cambio en las costumbres de las aves carroñeras. Mientras antaño tenían fácil acceder a su comida en los muladares donde los ganaderos tiraban el ganado muerto, las medidas sanitarias impuestas a raíz de esta crisis de la EEB paralizaron esa forma de alimentarse y, con ello, aumentaron las dificultades de estas aves para acceder a la comida.

Porque hasta ese momento, ejercían un trabajo de 'limpiadoras' de la naturaleza, unos comían los animales muertos -los buitres- y otros, como los quebrantahuesos, completaban la faena más tarde. Pero después de la crisis ganadera y sanitaria que supuso el mal de las 'vacas locas', el ganado muerto se recoge en la explotación para su traslado a plantas incineradoras.

Ángel González, joven ganadero de Cipérez: "Nos sentimos indefensos, impotentes y abandonados, atacan porque no hay muladares"

"Los buitres sí atacan al ganado vivo, y lo matan". Este joven ganadero de la comarca de Vitigudino ha sufrido esta misma semana en su explotación la muerte de un ternero de dos meses (fotografía facilitada por UPA). Y no es la primera cabeza muerta por las carroñeras.

"Nos sentimos, impotentes de ver que atacan al animal y no podemos hacer nada y abandonados". Con apenas cinco años al frente de su ganadería de vacuno en Cipérez, Ángel Rodríguez ya ha perdido más cabezas por las carroñeras, "tres vacas grandes y seis terneros". Ataques que atribuye a la falta de muladares para que puedan comer estas aves.

"Me gusta mi trabajo, disfruto en el campo, empecé de cero con instalaciones, maquinaria y ganado" pero perder así el ganado genera impotencia. Pérdidas que se suman al mal momento por el que pasa el vacuno de carne, con precios bajos y el temor por los repuntes de la tuberculosis con positivos y falsos positivos. "Matando solo vacas no se va a erradicar nunca, hay que tomar otras medidas, hay fauna salvaje que transmite la enfermedad". "A veces se desanima uno con todo esto".

UPA Salamanca: "Pedimos que se controle la proliferación de ejemplares y que se indemnicen los ataques"

La organización agraria UPA ha vuelto a reclamar, después del último ataque en Cipérez, un control de esta especie porque considera que su número "se está multiplicando de forma extraordinaria en nuestra provincia, y no se está haciendo nada por poner control a la proliferación de ejemplares". Asimismo, piden a la Junta actuaciones concretas "y que se ponga en marcha una indemnización directa para los ganaderos afectados".

Además, pide a la Delegación Territorial de la Junta en Salamanca que actúe y que no deje desamparados a los ganaderos. "El Gobierno regional debe ser quien defienda a quienes están en verdadero peligro de extinción por las políticas conservacionistas que velan más por la expansión descontrolada de todo tipo de animales (lobos, jabalís..etc) y alimañas (buitres), que de las personas que viven en el medio rural.

Esta OPA recuerda que lleva denunciando desde hace tiempo ante la Administración regional lo que está ocurriendo en la provincia con las especies protegidas que se multiplican exponencialmente, "y que cada vez atacan con más frecuencia al ganado vivo al no tener suficientes zonas específicas de comederos o muladares".

"Los buitres nunca atacan al ganado vivo, su función es limpiar, no matar"

Así de tajante se muestra uno de los grandes expertos en buitres de España, Manuel Aguilera, que cada sábado acude al comedero de la localidad oscense de Santa Cilia de Panzano, en la Sierra de Guara, mientras lo rodean mansamente 200 buitres leonados. Un espectáculo de la naturaleza que cada año recibe la visita de 4.000 a 5.000 personas, presenciando a unos pocos centímetros como decenas de buitres se agolpan para ser los primeros en recibir un trozo de carne de la mano de Aguilera, fundador y presidente del Fondo Amigos del Buitre.

Tanto en Santa Cilia, donde lleva hasta 80 kilos de patas de cordero para los quebrantahuesos, como en el término de Binacet, también en la Sierra de Guara, este ornitólogo da de comer a la importante colonia de buitres leonados de la zona, con 500 kilos de carne diarios, procedentes de los mataderos de los alrededores. "Y ni en Binacet ni en los pueblos cercanos, los buitres matan ganado, no atacan, no se acercan, solo lo hacen cuando ven una placenta". Y remarca "los buitres limpian, es su función, no matar".

Aguilera, con más de 40 años cuidando y mimando a los buitres, asegura que la sociedad no reconoce el papel que desempeñan las carroñeras en la naturaleza como 'limpiadores' "porque ha cambiado el chip totalmente". Está convencido de que la percepción actual que tiene una parte de la sociedad de los buitres como 'depredadores de animales' se debe a intereses económicos. Y pone como ejemplo el cierre de los muladares, sustituyendo estos lugares donde se depositaban los cadáveres por el traslado a plantas donde se convierten en abono, compostaje o utilizados en plantas de biogás.

"A algunos les ha interesado crear esta mala fama a los buitres y, todo lo contrario, son unas aves muy nobles". Prueba de ello es la docilidad que muestran en el comedero de San Cilia, donde Manuel, rodeado de decenas de ejemplares de todas las edades, reconoce a medio centenar por su nombre, los toca y, de vez en cuando, les da comida que todos se lanzan a devorar.

E insiste, los buitres "nunca atacan a ganado vivo, nunca han matado, no son agresivos como los pintan, son las aves más sociables de la naturaleza, siempre han estado asociadas a los seres humanos" argumentando que carecen de fuerza prensil en sus garras.

Para Aguilera, "no pueden sujetar nada, incluso para alimentar a sus pollos se tragan la carne y la devuelven al pico del pollo, es imposible que puedan sujetar a un ternero y matarlo por muchos buitres que vayan". Otra situación es, añade Manuel Aguilera, cuando está pariendo una vaca, "sin ser atendida por el ganadero, y han bajado a comer, eso sí puede ocurrir porque los buitres siempre se han comido las placentas, y pueden llegar a picar a la madre o al becerro si han quedado inertes tras el parto, pero un ternero sano que corre no se lo cree nadie".ç"Estamos creando leyes en contra de la naturaleza"

Aunque se trata de una especie protegida, Manuel Aguilera asegura que, de mantenerse la política actual, en diez años quedará reducida la población de estas aves. Porque, añade, otro de los peligros a los que hace frente esta especie, además de la escasez de comida, son los molinos, "sin protecciones para evitar el impacto", a lo que se suman mayores desplazamientos para acceder a la comida. "Y al hacer más kilómetros, abandonan sus pollos, sus huevos... no se lo ponemos nada bien".

Firme defensor de estas aves por el papel "fundamental" que cumplen en la naturaleza, explica convencido que a más buitres "menos camiones recogiendo cadáveres y menos contaminación, a más buitres, más turismo ornitológico" pero, lamenta, "estamos creando leyes en contra de la naturaleza".

Sin embargo se muestra optimista cuando expresa su convencimiento de que, poco a poco, los buitres dejarán de ser enemigos, como está ocurriendo en otros lugares del mundo. Después de trabajar ocho años en diferentes países africanos para recuperar estas carroñeras, Aguilera explica que cuando llegó a Sudáfrica y Gambia "los perseguían y mataban, ahora lo siguen haciendo los furtivos, pero una gran parte de la población los ve como una riqueza natural y ornitológica".

Miguel Rouco, ornitólogo y veterinario: "Tienen que desplazarse más, esperan menos para bajar a comer... pero lo que no han hecho es 'adquirir hábitos cazadores', eso es una leyenda rural como tantas otras"

"Los buitres se alimentan de carne muerta; de manera muy excepcional pueden llegar a comer de un animal que aún no ha muerto pero que está inerte y sin respuesta a estímulos, como es una res moribunda, o típicamente una vaca tras un mal parto. Pero la inmensa mayoría de los casos que se denuncian en los medios son irreales, producto de la imaginación del ganadero que atribuye a los buitres la muerte de un animal cuyo cadáver han consumido, pero que en realidad ha perecido por otra causa".

En este sentido, Rouco destaca que, aunque le consta que la mayoría de los ganaderos son cuidadosos, también hay unas pocas explotaciones de extensivo "que reciben mucha menos atención de la debida por parte de sus propietarios" y, a veces, el bulo de los 'ataques' de buitres a reses sanas "es el perfecto chivo expiatorio utilizado por algunos de estos ganaderos para justificar muertes de animales inusuales y reiteradas". Los escasísimos casos en los que el consumo del animal se inicia antes de su muerte "suceden cuando éste se encuentra agonizante o en un estado de shock pocas veces reversible".

"Ni siquiera es cierto que pasen hambre, como reza la creencia generalizada. La población de buitre leonado y negro en Castilla y León y la mayor parte de España, aunque moderadamente, ha seguido creciendo en los últimos 10 años, y esto no ocurre en especies que sufren problemas de precariedad alimentaria", afirma.

Para este experto, el cese del abandono de los cadáveres del ganado en el campo, lo que sí ha provocado es un cierto cambio de costumbres en los buitres: ahora tienen que desplazarse más para encontrar carroña,  esperan menos tiempo para bajar a comer después de producirse la muerte de los animales y están más pendientes de otras fuentes de alimentación que antes no usaban tanto, como los pequeños cadáveres o los desechos de los vertederos urbanos.

"Pero lo que no han hecho es 'adquirir hábitos cazadores', eso es una leyenda rural como tantas otras... Las especies animales no desarrollan capacidad predatoria de un día para otro, y los buitres, aunque tienen un pico fuerte para despedazar la carne inerte, no disponen de garras para sujetar presas, por lo tanto no pueden dar muerte a un animal sano, ni sabrían cómo hacerlo por mucha hambre que tuvieran".

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