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El Castillo de Alba de Tormes y su nexo con la Casa de Alba

Castillo de Alba de Tormes
Castillo de Alba de Tormes

El Castillo de los Duques de Alba es una fortaleza situada en Alba de Tormes que se remonta al siglo XII cuando el rey Fernando II de León hizo construir una simple atalaya. En el XIII, el rey Sancho IV de Castilla convirtió la primitiva torre en un castillo.

burgosnoticias.com  | 08/04/2019 - 00:00h.

Fue devastado por las contiendas de la época del rey Enrique IV de Castilla y por las de las Comunidades, pero posteriormente el I duque de Alba de Tormes, García Álvarez de Toledo y Carrillo de Toledo, lo reconstruyó y lo convirtió en su palacio privado, siendo propiedad de la Casa de Alba hasta la actualidad aunque se conserva tan solo la Torre del Homenaje de las seis torres que llegó a tener.

En su interior se pueden visitar varias salas, como la que acoge las pinturas murales de la batalla de Mühlberg y a través de la escalera del contrafuerte subir al mirador. En el exterior se encuentran las ruinas correspondientes a las excavaciones arqueológicas iniciadas en 1991 que han puesto de manifiesto el esplendor del que gozó en una época pasada. Está declarado Bien de Interés Cultural desde 1949.

Exposición en el interior del Castillo
Exposición en el interior del Castillo. Foto: Salamanca Emoción
Previo a la construcción del Castillo de los Duques de Alba, cuyo ejemplo a través de los siglos ha sido la Torre del Homenaje, se encontraba una construcción llamada Alcázar. En dicho espacio solía vivir la señora de la villa, Beatriz de Portugal. Varios documentos confirman la existencia de esta residencia e incluso hoy puede corroborarse mediante el nombre de alguna de las calles de la villa, como la calle "Bajada al Alcázar", junto con los restos de la muralla que aún se conserva. Bien es cierto que algunos historiadores han confundido este Alcázar con el Castillo de los Duques, pero no sería hasta 1426 cuando este término figuró por primera vez en un documento firmado por el rey Juan II de Navarra.

El I señor de Alba de Tormes, perteneciente a la Casa de Alba y al linaje más importante de los siglos XV y XVI, mandó construir una fortaleza que le sirvió de residencia en la parte más elevada de la villa. En 1448, el rey Juan II de Castilla puso bajo su propiedad el castillo durante nueve años. El traspaso del castillo fue realizado por parte de su hijo, Enrique IV, el Impotente, quien le otorgó la propiedad al II conde y luego I duque de Alba de Tormes.

Bajo el ducado de D. Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, III duque de Alba o el Gran Duque de Alba, se mandó construir una torre de vigilancia y además engalanó la obra arquitectónica con los mejores mármoles, pinturas y tapices, y fue en esta época en la que también se pintaron los frescos del Salón de la Armería. El castillo fue desde el momento de su construcción, concluida en el siglo XVI, residencia de los Alba. A mediados de ese siglo la sobriedad de los muros de la Torre contrastó con la grandeza de su interior, donde la Sala de la Armería muestra los frescos renacentistas sobre la Batalla de Mühlberg. El castillo tomó aires palaciegos, convirtiéndose en uno de los más importantes de la geografía de España. Sus salas fueron escenario de representaciones de las primeras obras de Juan del Encina y sus muros alojaron figuras tan ilustres como Lope de Vega, Calderón de la Barca, Garcilaso de la Vega o al rey Fernando el Católico.

Sufrió las consecuencias del terremoto de Lisboa de 1755, al que se le atribuyen las grietas de sus muros.

Sala principal del Castillo
Sala principal del Castillo. Foto: Salamanca Emoción
Estos siglos de esplendor concluyeron con la Guerra de la Independencia cuando en 1809 las tropas napoleónicas tomaron el castillo hasta su retirada en 1812. Julián Sánchez "El Charro" se ocupó personalmente de incendiar el castillo como estrategia de defensa, con lo que quedó en desuso iniciándose un lento proceso de ruina.

En la actualidad solamente se conserva una de las seis torres del castillo, conocida como la Torre del Homenaje, El Torreón o la Torre de la Armería; además de la sala baja, que alberga una exposición de restos arqueológicos entre los que destaca el busto de mármol del Gran Duque realizado por Pompeyo Leoni. Los restos del castillo fueron declarados Bien de Interés Cultural en 1949.

En 1960 y por iniciativa de D. Luis Martínez de Irujo, XVIII Duque consorte de Alba, comenzaron la restauración de la Torre y de las pinturas de la sala de la Armería, principalmente las de la bóveda. Allí fueron descubiertos los frescos, que se encontraban tapados debajo de sucesivas manos de cal, realizados por Cristóbal Passini entre 1567 y 1571 con la ayuda del pintor Ruiz de Carvajal. Estos tres importantes frescos representan escenas de la batalla de Mühlberg, en la que Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel fue uno de sus principales protagonistas imperiales. La primera describe el paso del río Elba de los tercios del Gran Duque de Alba y la entrada a la ciudad de Mühlberg. La segunda muestra el combate entre las tropas del Duque y los protestantes en el bosque de Lochau. La tercera -de la que se perdió una parte-, describe el final de la batalla, con la entrega al rey Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico del Duque de Sajonia, Juan Federico I. La bóveda y otros espacios están ocupados por figuras alegóricas. En el centro de la bóveda, se puede ver el escudo de los Álvarez de Toledo.

En 1991 la Casa de Alba cedió el Castillo al Ayuntamiento de la villa, para que este lo utilizara con fines turísticos. La planta baja se ha convertido en la actualidad en un museo con los restos de bustos, cerámicas y monedas de la época; en la parte superior se ha habilitado un museo acerca de la vida de Fernando Álvarez de Toledo y en el exterior, se ha habilitado un mirador. La silueta de la Torre del Homenaje junto al puente sobre el río Tormes es uno de los símbolos más conocidos de Alba de Tormes.

La Torre del Homenaje del Castillo de los Duques de Alba posee cuatro salas y dos entradas independientes:

La Entrada principal que da acceso a la Sala Museo. Antiguamente esta sala fue el Salón de Armería y era utilizada por los duques para guardar sus armas y los trofeos que ganaban. En la actualidad, en esta sala se expone una colección de objetos que fueron encontrados en las excavaciones arqueológicas de 1991.

Frescos castillos
Frescos castillos. Foto: Salamanca Emoción
También se puede visitar la Sala de los Frescos, en ella se encuentran un conjunto de pinturas históricas al fresco renacentista realizadas por el italiano Cristóbal Passini. En su tiempo, esta sala era utilizada para realizar obras de teatro y en ella fue representada la primera obra de teatro de Juan del Enzina, "Villancico de la toma de Granada".

Si se entra por el contrafuerte se llega a la Sala Exposición, que alberga la muestra "Castillos y Murallas en el occidente de Castilla y León", que ofrece información sobre la historia de los diferentes castillos de la comunidad. También hay un Mirador al que se accede a través de una escalera interior y está situado en la parte más alta de la Torre del Homenaje.

En la zona exterior se encuentran las excavaciones arqueológicas, ruinas que se conservan en la periferia de la Torre del Homenaje del Castillo de los Duques de Alba. Actualmente se puede observar el perímetro correspondiente a su última etapa de ocupación, el patio de armas decorado con plantas aromáticas y el aljibe, depósito destinado a guardar el agua de la lluvia.

En el apartado literario destacamos algunas de las siguientes referencias: Según expone fray José de Sigüenza en su libro Historia de la Orden de San Jerónimo (1605), el autor de El Lazarillo de Tormes fue fray Juan de Ortega, quien fue monje en el Monasterio de los Jerónimos de Alba de Tormes, ya que se contaba que cuando era estudiante le encontraron un borrador de la obra escrita a mano por él mismo.

En el año 1614, durante las fiestas de beatificación de Teresa de Jesús, los duques de Alba abrieron las puertas de su palacio a los religiosos carmelitas. Durante esas celebraciones se otorgó un premio literario al joven Miguel de Cervantes Saavedra por su Canción a los éxtasis de la Beata María Teresa de Jesús

También Pedro Calderón de la Barca fue residente en el palacio tras el cierre de los teatros madrileños ocasionado por las muertes de la reina Isabel y el príncipe Baltasar Carlos, desde 1646 hasta 1649. Durante este período escribió obras como El secreto a voces, Guárdate del agua mansa, La segunda esposa o la considerada primera Zarzuela, El jardín de Falerina.

Buena parte de la historia de España desde el siglo XVI está vinculada a la Casa de Alba y también a su castillo.

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