MONTAÑA

La Ruta del Cares, una de las travesías de montaña más espectaculares de Europa

La provincia de León es, junto con Burgos y Soria, uno de los pulmones de Castilla y León, y cuenta, además, con una de las rutas de montaña más importantes no solo de la Comunidad sino de España y Europa: La Ruta del Cares.

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Gabriel González vía Pixabay
burgosnoticias.com  | 09/08/2017 - 20:00h.

Desde la pequeña y tradicional aldea de Caín parte la famosa Ruta del Cares, una travesía enclavada en los Picos de Europa que comparte este pueblo leonés con la localidad asturiana de Poncebos.

A lo largo de 12 kilómetros y cuatro horas a pie (solo ida), se puede disfrutar de la gran riqueza paisajística que alberga esta espectacular ruta de senderismo, conocida también bajo el nombre de la 'Garganta Divina'.

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Después de cruzar el río por el puente moderno, un marcado camino se dirige, siempre paralelo a la corriente fluvial, a la búsqueda del estrecho desfiladero. Antes de introducirse plenamente en la garganta hay que atravesar algunos bosques mixtos de robles, tilos y avellanos. En ese tupido arbolado encuentran refugio, además de corzos y jabalíes, un nutrido grupo de pequeños mamíferos: tejón, marta, armiño, comadreja y erizo.

Una serie de túneles - algunos con cerca de 200 metros - construidos, al igual que todo el camino que discurre paralelo al Cares, permite proseguir la marcha.

Muy pronto, el camino se interna en el sector más angosto y espectacular de la garganta. Pasadizos tallados en la roca y varios puentes colgados del precipicio facilitan la progresión del recorrido. Aquí se puede observar, con un poco de atención, la avifauna típica de la alta montaña cantábrica. El águila real planea majestuosa entre los elevados riscos, acompañada por buitres leonados, alimoche, búho real, halcón peregrino, chovas, acentor, el curioso treparriscos y el gorrión alpino.

Gabriel González vía Pixabay
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Los altos paredones rocosos del Murallón de Amuesa, un impresionante cortado que se eleva más de mil metros sobre el nivel del río, flanquean la marcha de los andarines.

Tras una cómoda marcha se llega a Puente Poncebos, ya en la vertiente asturiana, lugar desde donde se debe emprender el regreso de nuevo a Caín.

La dificultad de la ruta es media-baja, teniendo en cuenta que el recorrido que se realiza es, en su mayoría, plano. Si la travesía se realiza en sentido Poncebos-Caín, encontraremos una subida de 2 kilómetros.

Se recomienda llevar buen calzado, preferiblemente botas de montaña, agua, y comida, sobre todo si se realiza la ruta de ida y vuelta (24 kilómetros y aproximadamente 8 horas de recorrido).

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