DÍA DEL SUEÑO

¿Qué hacemos mal al irnos a la cama?

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Imagen: sabinchen. Fuente: Pixabay.

Este viernes, 15 de marzo, se celebra el Día Mundial del Sueño, y ante dicha celebración la doctora Alicia López de Ocáriz recuerda la importancia de que el sueño sea adecuado en cuanto a cantidad y calidad para el propio estado de salud.

burgosnoticias.com  | 15/03/2019 - 10:52h.

"El sueño es una necesidad biológica de nuestro organismo, una de las inversiones más rentables en salud, ya que dormir nos permite restablecer durante la noche las funciones físicas y psicológicas esenciales para disfrutar de un pleno bienestar al día siguiente. Por eso, no descansar las horas suficientes o no hacerlo en buenas condiciones puede originar fallos de memoria y de razonamiento, un estado de peor humor, irritabilidad o ansiedad, y acarrear un menor rendimiento en el trabajo. La privación del sueño incluso puede aumentar el riesgo de sufrir accidentes de tráfico, domésticos y laborales", apostilla.

De esta manera, refleja que el sueño varía según la edad. Así, cuanto más se crece menos es lo recomendable ya que "a medida que envejecemos el sueño se hace más frágil y se interrumpe con mayor facilidad" aunque "cada persona tiene unas necesidades diferentes según las horas de sueño con las que se siente descansada y le permiten llevar a cabo su actividad diaria habitual".

Causas emocionales y factores externos

Sin embargo, la realidad es que entre el 20% y el 48% de la población adulta sufre en algún momento dificultad para iniciar o mantener el sueño, según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN). Como señala la experta de Cinfa, "entre las causas de insomnio se encuentran las alteraciones emocionales propias del día a día, acompañadas de sentimientos de angustia y preocupación que afloran en el momento de conciliar el sueño. También las enfermedades psiquiátricas, como la ansiedad o la depresión, pueden perjudicar el descanso, así como otros trastornos físicos que produzcan dolor, picores o incomodidad".

Por otro lado, existen algunos factores externos que pueden afectar directamente a la calidad de nuestro descanso, como son unos malos hábitos de sueño, el consumo excesivo de alcohol o de sustancias estimulantes como el café o el chocolate, el trabajo por turnos o los viajes frecuentes a zonas con husos horarios diferentes. Junto a las condiciones ambientales, este tipo de aspectos son los que podemos cambiar para mejorar la calidad de nuestro sueño.

Consejos para conciliar el sueño

Lo primordial es establecer un horario de sueño regular, a las mismas horas, sin permanecer en la cama fuera de las horas de sueño. Se debe prestar atención a los factores ambientales también, durmiendo en un dormitorio oscuro, tranquilo, bien ventilado y con una temperatura confortable a lo largo de la noche. Es preferible, asimismo, apagar el móvil o silenciarlo y que no se ilumine durante la noche.

Igual de importante es que el colchón y la almohada sean adecuados, y regular los horarios de la comida, de manera que no se coma o beba grandes cantidades durante las tres horas previas de irse a la cama.

Obviamente, las siestas largas también influyen para el sueño de la noche, aunque sí es bueno realizar una siesta corta entre 15 y 30 minutos y que el intervalo de esta hasta la noche sea de siete horas.

El ejercicio físico también es importante, aunque no es recomendable realizarlo entre 4 y 6 horas antes de acostarse debido a su efecto excitante. Un estilo de vida saludable, con alimentación equilibrado y la eliminación de hábitos como el tabaco, especialmente por la tarde, y el alcohol también ayudan.

Los que tengan más dificultades en conciliar el sueño pueden establecer un ritual relajante para ir a dormir como leer algo ligero, escuchar música suave, hacer ejercicios de relajación o tomar una ducha. Además, siempre se pueden utilizar soluciones nutricionales, para lo que se debe consultar al farmacéutico.

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