UNIVERSIDAD

Margarita Salas, primera doctora Honoris Causa por la Universidad de Burgos

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Imagen|UBU.

En el año de su 25 aniversario la Universidad de Burgos celebró su fiesta con la incorporación de cuarenta nuevos doctores al claustro y la investidura de Margarita Salas como doctora honoris causa. La reivindicación de la investigación básica como motor de la sociedad fue una constante en todas las intervenciones.

burgosnoticias.com|ubu | 03/03/2019 - 10:00h.

El amor a la ciencia, al conocimiento, a la enseñanza y a la investigación fueron menajes más repetidos desde la tribuna de oradores durante el acto académico celebrado con motivo de la Fiesta de la Universidad y en el que, además de la investidura como doctora honoris causa a Margarita Salas, se hizo entrega de atributos y diplomas a las cuarenta personas que obtuvieron el grado de doctor durante el año 2018, así como diplomas a los doctores distinguidos con el Premio Extraordinario de Doctorado del curso 2016-2017.

En su intervención "El bacteriófago ø29. De la Biología Molecular a la Biotecnología" detalló parte de sus 56 años dedicados a la investigación. "Cerca de 40 unidos a Eladio Viñuela, con quien compartí este período importante de nuestras vidas".

Nacida en Canero, Asturias, agradeció en primer lugar a sus padres el apoyo para cursar estudios universitarios, al igual que a sus hermanos Pepe y Marisa, también científicos.

"Me decidí por la licenciatura de Ciencias Químicas en Madrid. Pronto me fascinaron las largas horas que pasábamos en el laboratorio, en especial en el de Química Orgánica" recordó. Explicó como un verano en Gijón asistió a una conferencia de Severo Ochoa y tras hablar con él, decidió dedicarse a la investigación en Bioquímica. "Ochoa me recomendó que hiciese la tesis doctoral en Madrid con un excelente bioquímico, Alberto Sols, para después irme con él a Nueva York a realizar una estancia postdoctoral e iniciarme en la Biología Molecular. Con esta tesis vislumbré por primera vez en mi carrera científica lo que Severo Ochoa llamaba la emoción de descubrir".

Fue en 1964 cuando Margarita se trasladó a la Universidad de Nueva York con Severo Ochoa, de quien destaca como "nos enseñó no solamente la Biología Molecular que después pudimos desarrollar y enseñar a nuestra vuelta a España, sino también su rigor experimental, su dedicación y su entusiasmo por la investigación".

Ese retorno fue tres años después, junto a su marido y también investigador, Eladio Viñuela. "En aquella época, a mediados de 1967, no existía en España ningún tipo de ayuda estatal para realizar investigación, por lo que hicimos nuestra primera petición de una ayuda a Estados Unidos y, con el apoyo de Severo Ochoa, conseguimos la financiación, algo que fue esencial para nuestros comienzos en España", recordaba Margarita Salas.

El bacteriófago ø29, un virus bacteriano, centró sus investigaciones y citando a numerosos colaboradores resaltó el hecho de que "de un trabajo fundamentalmente básico se han derivado importantes aplicaciones biotecnológicas para la amplificación de DNA. Nuestros estudios de replicación con el DNA de ø29 son un modelo extrapolable a otros virus de interés sanitario y económico, como el adenovirus humano, el virus de la poliomelitis, el de la encefalomiocarditis, los virus de la hepatitis B y C, y una variedad de virus de plantas".

Su mentor estuvo presente a lo largo de toda la intervención. "Como decía Severo Ochoa, hay que hacer investigación básica de calidad y hay que dejar libertad al investigador. De este trabajo libre surgen los grandes descubrimientos que redundan en beneficio de la humanidad. Un país sin investigación es un país sin desarrollo. Es necesario que potenciemos nuestra investigación básica de calidad pues ella será la base para el desarrollo de nuestro país", aseveró.

La docencia es otra de las pasiones de esta investigadora Margarita Salas: "Es una enorme satisfacción formar futuros científicos, dirigirlos y alentarlos en los muchos momentos de desánimo. Pero sobre todo, ser testigo de sus éxitos, muchos de ellos como jefes de grupo con su investigación propia, obteniendo importantes resultados científicos, y el orgullo de ver que muchos discípulos me han superado".

También reivindicó la calidad de la investigación en España, resaltando que es necesario potenciar la cantidad, en particular la recuperación de jóvenes investigadores excelentemente preparados.

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