CULTURA

El CAB abre un nuevo ciclo expositivo con las propuestas de Yoshiyuki Miura y Segundo Escolar

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Las exposiciones estarán abiertas hasta el próximo 26 de enero en el centro de arte contemporáneo de la Fundación Caja de Burgos. La muestra colectiva reúne obra reciente de un nutrido grupo de artistas de diversas procedencias geográficas y generacionales: Bel Fullana, Diogo Pimentão, Gonzalo Elvira, Ignacio Uriarte, Rául Artiles y Sabine Finkenauer.

burgosnoticias.com  | 04/10/2019 - 18:49h.

El Centro de Arte Caja de Burgos CAB inaugura hoy sus tres nuevas propuestas artísticas, que permanecerán abiertas al público hasta el próximo 26 de enero. En el nuevo ciclo expositivo del CAB confluyen las esculturas ingrávidas de Yoshiyuki Miura, una muestra colectiva de dibujo contemporáneo y las fotografías descarnadas de Segundo Escolar.

Yoshiyuki Miura: Oscillation of Space, Waterfall and Yellow Pyramid. El trabajo escultórico de Yoshiyuki Miura (Fukuoka, Japón, 1958) trasciende la tradición del arte cinético. En su obra la percepción ilusoria y las cualidades ópticas resultan secundarias respecto a la disputa entre elementos aparentemente contrarios. La ligereza y la apariencia inmaterial se contraponen a la contundencia de la forma; la sensación de construcción efímera se revela contra la firmeza corpórea en sus esculturas solemnes en ingrávidas por igual. El espacio que ocupan en ocasiones no es tan elocuente como las sombras que proyectan; la uniformidad de la pieza no es tan reveladora como cada una de las partes que la componen. Armonía y caos, tensión y sosiego, rigidez y elasticidad para sumergir al espectador en una escultura sin objeto, en la que la percepción y la recreación visual resultan imprescindibles.

Como es habitual en su obra, el artista solo realiza variantes de cinco de sus obras en un proceso de depuración formal elocuente y premeditado. En una suerte de economía gestual para concentrar toda su fuerza creativa en la consecución de la sencillez extrema y en la transmisión de la belleza, Miura trabaja manualmente todos y cada uno de los mecanismos que componen sus esculturas. Es una búsqueda de perfección que genera placidez y desasosiego por igual en el espectador, impotente ante el desafío de sutileza que propone el artista.

Por ello es tan relevante la exposición de Yoshiyuki Miura en el CAB, donde combina tres de sus creaciones más importantes, tres trabajos que ha venido desarrollando desde 1990 con diferentes variantes y adecuaciones a los espacios concretos en los que interviene. Ha querido el artista especialmente aludir a las tres partes en que se divide el espacio expositivo del CAB, reinterpretándolo al unir por vez primera estas tres obras en un mismo ámbito. El propósito es generar una experiencia única, construida específicamente in situ, presidida por la relación entre la luz y la materia que caracteriza la escultura de Yoshiyuki Miura.

Sobre Yoshiyuki Miura

Nacido en Fukuoka, Japón, en 1958, se formó en su país natal en la State University of Music and Fine Arts de Tokio entre 1981 y 1985. Más tarde se graduó en la Academia de Bellas Artes de Munich. Yoshiyuki Miura no ha regresado a su país desde que completó sus estudios. Poeta y filósofo, sus creaciones en galerías son escasas, incluso confidenciales.  Ha participado en diferentes exposiciones individuales y colectivas en Alemania y Estados Unidos, pero lo verdaderamente relevante son sus grandes construcciones cinéticas en espacios públicos, como Instituto de Tecnología KIT de Karlsruhe, el University Hospital, de Colonia, la University of Applied Sciences de Augsburgo, la European Patent Office en La Haya, la Faculty of Chemistry and Pharmacy de  Múnich o el Aeromedical Institute en Fürstenfeldbruck.

Su obra se ha relacionado con la del gran artista de la cinética, el venezolano Jesús Rafael Soto, de quien Miura se siente su legatario. La escultura de Yoshiyuki Miura, realizada enteramente a mano, crea esferas efímeras y formas-fantasma a través del empleo de clavijas de acero teñidas de color. Un juego que esconde a los ojos del espectador para revelar precisamente lo invisible, suspender la sensación de movimiento y multiplicar el efecto inmaterial y etéreo.

Segundo Escolar: Los diferentes. En 1975, durante el final de la primavera y el comienzo del verano, Segundo Escolar (Salamanca, 1944) realizó un trabajo insólito. Impelido por una suerte de pulsión interna materializó en el interior del Sanatorio Psiquiátrico de Bermeo mucho más que un reportaje fotográfico o un mero recurso de documentación personal. En jornadas completas vividas junto a los internos, desde las nueve de la mañana hasta las cuatro de la tarde, logra de estos una suerte de complicidad, una presencia tolerada y en cierto modo invisible, que le permite captar momentos únicos de personas reales, de individuos excluidos social y moralmente, de seres apartados, convertidos en sujetos forzadamente anónimos.

El trabajo que emprende Segundo Escolar es extraordinario por el momento en el que se produce y por las vicisitudes que lo acompañaron. En primer lugar porque supone uno de los pocos casos en los que se intenta dotar de presencia real, sin cortapisas ni edulcoramientos, a personas apartadas, tal y como vivían y tal y como eran tratados y considerados. Escolar desea rescatar la singularidad, la historia personal de los extrañados; convertirlos en existencias plenas y como tales en personas que no deben resultarnos nunca ajenas.

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