CULTURA

El CAB abre un nuevo ciclo expositivo con la propuesta de Javier Almalé y Jesús Bondía, una instalación de María José Castaño y una muestra de la Colección Fundación Caja de Burgos

CAB

Las exposiciones estarán abiertas hasta el próximo 26 de septiembre en el centro de arte contemporáneo de la entidad

burgosnoticias.com  | 10/06/2021 - 18:54h.

El Centro de Arte Caja de Burgos CAB inaugura hoy sus tres nuevas propuestas artísticas, formadas por las instalaciones de los fotógrafos Javier Almalé y Jesús Bondía y la pintora María José Castaño y una exposición colectiva con piezas seleccionadas de la Colección Fundación Caja de Burgos, que permanecerán abiertas al público hasta el próximo 26 de septiembre.

Almalé y Bondía presentan el testimonio de "ruinas contemporáneas producto de desaforados sistemas de producción". En la instalación de María José Castaño, el río Arlanza lo inunda todo de color y se extiende ondulante por el CAB. Y la colectiva Sí mismo como otro indaga en la interpretación del sujeto más allá de la identidad personal.

María José Castaño: Lemniscata

El camino del agua. Dejar de pintar, permitir al color y a los pigmentos que ocupen por sí mismos la superficie que deseen, reconocer que es el lugar el que crea su propia imagen y traza las formas sobre el lienzo; arrinconar los útiles en el interior del estudio y ofrecerse renovada un día y otro sin desmayo, sin atender al frío o a la lluvia para que cuanto ha sido motivo de su trabajo invierta su posición y se convierta en el autor, en el ejecutor de la obra.

La singular creación de María José Castaño (Burgos, 1966) para el CAB es todo un ejercicio de aprendizaje creativo y de reconocimiento ante lo que ha sido su objeto preferente de representación: el paisaje y, muy en particular, el ligado al río Arlanza. El río y sus decisiones lo inundan todo de color, proveen las formas, se extienden ondulantes por el espacio del CAB.

Más allá de la gestualidad expresionista, cuanto rodea esta audaz propuesta busca atrapar la impronta verdadera que el paisaje causa en el ánimo de la pintora. Con una sólida y larga carrera artística, en la que sobresalen sus pasadas exposiciones en la Abadía de Silos y en distintos espacios de España, Bélgica, Italia o Alemania, Castaño presenta en el CAB su iniciativa más personal y arriesgada. Las telas bañadas por el agua del Arlanza, secadas al sol, envueltas y plegadas unas veces, armadas como relieves escultóricos otras, surgidas libres desde la pared como llamaradas, o reconstruidas cual columnas surgidas del aire, componen una gigantesca instalación en la que todos los elementos subrayan el elaborado proceso manual que la artista ha venido llevando a cabo en los últimos dos años.

A esa tradición pictórica, a la que no ha sido nunca ajena la vocación tridimensional, se refirió así el profesor y pintor José Carralero al hablar de María José Castaño: "[...]  suele partir del contacto directo con el natural, con el tema [...] rodeándolo con ansiedad de poseerlo y hacerlo suyo". Una posesión que ha traspasado los límites de lo metafórico, que ha cristalizado en una obra en la que lo representado –el río, el agua– se ha desleído en materia, en la sustancia misma con la que la forma se oculta y se muestra por igual.

Almalé y Bondía: Historias de un lugar

Desde hace veinte años los fotógrafos Javier Almalé y Jesús Bondía (Zaragoza, 1969 y 1952, respectivamente) han venido ocupándose del paisaje desde una perspectiva inusual: el abandono y la alteración de los entornos provocado por un concepto tan esquivo y paradójico como es el fracaso. Un fracaso múltiple que alude por igual a los modos de vida normalizados por el desarrollo económico auspiciado por el marketing más burdo, al fraude de tantas inconscientes iniciativas privadas y públicas que han sembrado el territorio de despojos, como desde un punto de vista ya netamente artístico, a nuestra propia mirada desatenta con lo que creemos identificar con naturaleza.

Historias de un lugar, la propuesta que ambos artistas traen al CAB, se ocupa de los paisajes del deterioro, del abandono, de la crisis, como el de El Saboyal, frustrada urbanización emprendida por la empresa Martinsa-Fadesa en San Mateo de Gállego (Zaragoza).

Además de las series de fotografías, la exposición incluye la instalación videográfica "Biografía de un paisaje", planteada como un modo de suspender nuestra ingenua ilusión de que cuanto aparece es solo un ejercicio de estilo desarrollado en el estudio. Junto al vídeo y las fotografías, se muestra una serie de restos tangibles sustraídos en El Saboyal, que cobran una consideración casi reverencial que nos insta a magnificarlos y exculparlos, como sucede con tantos vestigios arqueológicos, y tentarnos a atribuirles una belleza inculpadora.

Historias de un lugar forma parte de un proyecto compartido con el CCCC de Valencia, donde ha tenido lugar la exposición titulada Residuos, propuesta que con posterioridad se verá en el IAACC de Zaragoza.  Residuos e Historias de un lugar han cristalizado en la publicación común Terrenos baldíos. Comunicado urgente contra el despilfarro, editado conjuntamente con el CAB.

Sí mismo como otro

Creada a partir de los fondos de la Colección Fundación Caja de Burgos, bajo la curaduría de Javier del Campo, la exposición Sí mismo como otro quiere ser, de algún modo, una pequeña celebración. Desde 2011 la entidad no mostraba obras de la colección propia. Además, algunas de estas piezas no habían sido expuestas nunca en el espacio del CAB, o lo hicieron solo en exposiciones organizadas entre 2012 y 2016, por lo que el plazo transcurrido invita, cuando no al descubrimiento, sí al reencuentro con algunos de estos trabajos. Si algo caracteriza el conjunto de obras elegidas para esta exposición es su polisemia, pero siempre vinculada al sujeto, a su experiencia y a su posible interpretación más allá de la identidad personal.

La presencia del otro surge implícita en la representación del cuerpo propio y se revela en la reflexión de la responsabilidad que la existencia individual adquiere en relación con los demás. El recorrido, planteado sin solución de continuidad, potencia las asociaciones formales entre las distintas obras. Así, en un primer ámbito, encontramos piezas de marcado sentido constructivo, con pinturas recreadas en el muro, o nuevamente reconfiguradas, junto a otras que abordan la representación del espacio en ausencia de la figura humana, o sugieren su apariencia para incitar a la reflexión sobre los comportamientos personales. Vídeo, escultura y pintura aparecen en un segundo término que prefiere adentrarse en el territorio de la doble presencia, de la identidad paralela. La tercera de las salas opta por la latencia emocional en un tiempo en el que la tecnología y la necesidad de permanente conexión informativa ponen a prueba nuestro mismo estatus como ciudadanos. Por fin, en el corredor, dos piezas diferentes nos asaltan sobre nuestro desdoblamiento inconsciente al intervenir en la naturaleza y estampar una huella más perenne de lo deseable.

La muestra incluye obras de Pello Irazu, Ángel Mateo Charris, Elena Blasco, Gonzalo Sicre, Bernardí Roig, Lucy Skaer, Eduardo Gruber, Marina Núñez, Alberto Corazón, Carla Arocha & Stéphane Schraenen, Jorge Pardo, Zilla Leutenegger, Fernando Martín Godoy, Narda Alvarado y Eva Lootz.

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