CIENCIA

“La vacunación precoz protege a las mujeres del cáncer invasor de cuello uterino”

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Xavier Bosch fue galardonado con el premio Maurice Hilleman por su trayectoria y su contribución al desarrollo y promoción de las vacunas contra el VPH. / Foto cedida por el Instituto Catalán de Oncología

En los años 80 se identificó el patógeno responsable del cáncer de cuello uterino: el virus del papiloma humano, conocido como VPH. Xavier Bosch, investigador del Instituto Catalán de Oncología, contribuyó a realizar este descubrimiento, fundamental para el desarrollo de la vacuna contra esta enfermedad. Sus estudios también han confirmado la eficacia y seguridad de esta inyección.

Alicia Moreno|Agencia Sinc | 05/03/2022 - 08:12h.

El virus del papiloma humano es un patógeno de transmisión sexual muy común en todo el mundo: se estima que la mayoría de las personas son infectadas en algún momento de su vida. Existen más de 200 tipos de VPH, algunos de los cuales pueden causar verrugas genitales y varios tipos de cáncer.

Desde 2019, cada 4 de marzo se celebra el Día Internacional de la Concienciación sobre el Virus del Papiloma Humano (VPH), impulsado por la Sociedad Internacional de Virus del Papiloma, con el objetivo de concienciar y educar sobre las enfermedades producidas por este patógeno y su prevención mediante la vacunación.

Hace más de 40 años se descubrió que este virus era el responsable del cáncer de cuello uterino, el cuarto cáncer más común en mujeres. Xavier Bosch, investigador emérito en el Instituto Catalán de Oncología (ICO) y profesor de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), contribuyó decisivamente a este hallazgo, lo que supuso el punto de partida necesario para el desarrollo de la vacuna.

Gracias a la vacunación y a los sistemas de detección precoz existentes en la actualidad, se cree que es posible erradicar esta enfermedad del mundo. Sin embargo, todavía cada año más de 300.000 mujeres mueren por cáncer de cuello uterino, y se estima que más del 85 % de estas defunciones se dan en los países empobrecidos.

A finales de 2021 Bosch fue galardonado con el premio Maurice Hilleman por su gran trayectoria profesional y su contribución al desarrollo y la promoción de las vacunas contra este tipo de virus.

Usted contribuyó, en los años 80, a identificar el virus del papiloma humano como el responsable de este tipo de cáncer. ¿Cómo fue ese descubrimiento?

Fueron muchos años de trabajo. Teníamos información epidemiológica de que el cáncer de cuello uterino era más frecuente en mujeres que habían tenido múltiples compañeros sexuales, casadas con varones que habían tenido un cáncer de pene o que eran segundos matrimonios cuya primera mujer había fallecido de cáncer de cuello uterino. Esto nos decía que seguramente había un agente de transmisión sexual que estaba en el origen de estas enfermedades.

En los 80 se empezó a desarrollar la tecnología de diagnóstico molecular, que ahora es tan frecuente. En aquel momento, se propusieron los primeros análisis para identificar el ADN o ARN del virus del papiloma en muestras de mujeres con y sin cáncer. Empezamos haciendo algunos estudios en España y en América del Sur porque eran países en los que había una incidencia muy diferente: muy frecuente allí y relativamente raro en las españolas.

¿A qué se debían esas diferencias?

A los diferentes comportamientos sexuales en una comunidad y en otra. En América Latina, la autonomía y la libertad de comportamiento sexual era mucho más tolerante y mucho más desarrollado que el que teníamos en España en aquella época.

Sin embargo, lo que sí confirmamos es que tanto en un país como en otro, las mujeres con la enfermedad eran las que habían estado infectadas por el virus del papiloma humano. Y esto, de alguna manera, fue la base que empujó a diferentes grupos y a diferentes empresas a hacer investigación para incorporar los test de análisis de ADN viral a la rutina de las visitas ginecológicas de prevención de cáncer de cuello y, más adelante, a preparar vacunas para la prevención de la infección.

¿Cuáles fueron los mayores retos a los que se enfrentaron para desarrollar la vacuna?

Nosotros no participamos directamente en la fase inicial, sino que participamos en las fases más adelantadas para probarla en poblaciones humanas y confirmar que era eficaz y segura. La preparación de las vacunas del papiloma desarrolló toda una tecnología muy nueva, de forma que se logró un compuesto extraordinariamente eficaz. Llevamos ya 150 millones de personas vacunadas, durante 10 o 12 años de seguimiento, lo que ha confirmado que la vacunación precoz protege a las mujeres del cáncer invasor de cuello uterino.

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